Esencialmente, la Franquicia es una forma de distribución de bienes y servicios. Se ha desarrollado desde la concesión de un derecho o privilegio en la Edad Media al formato de negocio de hoy, que no sólo otorga el derecho a utilizar el nombre y vender los productos o servicios del Franquiciador, sino que también implica la transferencia de la forma total de actividad empresarial que ha sido desarrollado el Franquiciador.

El Franquiciador transfiere todos sus sistemas operativos, conocimientos técnicos, sistemas de comercialización, sistemas de formación, métodos de gestión y toda la información pertinente. También capacita al nuevo Franquiciado y le proporciona formación y apoyo durante toda la vida del Acuerdo de Franquicia.

El Franquiciador debe haber conseguido un método para maximizar el potencial de ventas del establecimiento franquiciado. Su concepto debe tener un grado alto de sistematización. Debe crear un sistema a prueba de inexpertos que identifique hasta las palabras exactas que los empleados deben utilizar a la hora de abordar a los clientes.

No debe dejar nada al azar o a la discreción de los empleados, debe de haber una manera para todo.

El Franquiciador debe desarrollar un programa de entrenamiento excelente y vigilar que cada Franquiciado aplique sus sistemas de forma permanente.

La belleza de este concepto es que el interés del Franquiciado y el Franquiciador están absolutamente interrelacionados.

Esto es una Franquicia en esencia, la perfección de un concepto de negocio y la transferencia de los conocimientos adquiridos a través del proceso de formación y un mecanismo de seguimiento que asegura que los sistemas y procedimientos se ejecutan correctamente en el tiempo.

La palabra Franquicia viene ya de la Edad Media, significando un privilegio o un derecho. Entonces, el soberano o señor local, otorgaba el derecho a ocupar los mercados o las ferias, o para cazar en sus tierras. Con el tiempo las normas que rigen las franquicias se convirtieron en parte de la Ley Común de Europa.

El formato de negocio en Franquicia, que es el modo dominante a día de hoy, apareció en la escena económica después de la Segunda Guerra Mundial con el retorno de los millones de soldados a los Estados Unidos, la mayor preponderancia de la mujer y lo que se llamó el “baby boom”. Había una necesidad imperiosa para todo tipo de productos y servicios y, la Franquicia, era el modelo de negocios ideal para la rápida expansión.

Durante la explosión allí y aquí en España, ha habido muchos abusos en la Franquicia, con empresas fraudulentas que, literalmente, tomaron el dinero y salieron corriendo y se formaron muchas empresas descapitalizadas y mal administradas, que fueron finalmente a la quiebra, dejando un rastro de franquiciados que habían perdido todo.

Se hizo evidente que la industria de la Franquicia tenía que cambiar, a fin de seguir siendo un concepto de negocio viable. Desde entonces, se crearon las asociaciones con el propósito específico de elevar el nivel de toda la industria y crear un Código de Ética.

El crecimiento de las franquicias es inevitable, debido a la lógica del concepto. Ofrecen claramente a los nuevos los propietarios de negocios la mejor oportunidad de tener éxito con el menor riesgo.

Alberto Aguelo – movilarrobadirinver.es